La deficiencia de zinc en cultivos puede pasar desapercibida hasta que afecta tu rendimiento. Aprende a identificar las señales visuales a tiempo y qué opciones tienes para corregirla.

El zinc es uno de esos nutrientes que nadie extraña hasta que falta. No provoca síntomas tan dramáticos como la falta de nitrógeno ni se nota tan rápido como una deficiencia de potasio. Pero cuando no está presente en las cantidades que tu cultivo necesita, los números de la cosecha lo reflejan sin piedad.
Lo complicado es que muchos productores conviven con deficiencia de zinc durante campañas enteras sin saberlo, atribuyendo la baja de rendimiento a otros factores. Acá te contamos qué mirar para detectarlo a tiempo.
La señal más clásica. Si las hojas nuevas de tu cultivo se ven amarillentas o blanquecinas pero las nervaduras se mantienen verdes, es muy probable que haya deficiencia de zinc. Esto se llama clorosis internerval y ocurre porque el zinc no se mueve fácilmente dentro de la planta, entonces las hojas nuevas son las primeras en sufrir.
No lo confundas con deficiencia de hierro, que se ve parecido pero suele afectar de forma más uniforme. En el caso del zinc, el contraste entre la vena verde y el tejido amarillo es más marcado.
